(Des)Equilibrio y (des)control

Una de las cosas que hemos aprendido desde cuando los profesionales de la psicología, et al, tuvieron injerencia en la crianza de los hijos de otros, fue la importancia del desarrollo de dos habilidades llamadas motricidad fina y motricidad gruesa. Porque a nosotros los adultos mayores, como nos llaman eufemísticamente a los viejos, si rompíamos algo era culpa nuestra, no de una mala motricidad fina causada-por-falta de-adecuada-estimulación-temprana. Y eso sí, pague lo que rompió, de alguna forma. 

Ahora ya la cosa es un concepto universal: la motricidad fina tiene que ver con lo que hacemos con los dedos y su coordinación con los ojos. Así que a los viejos nos sorprendía que alguien pudiera escribir en una máquina de escribir (teclado), con los dedos de ambas manos y sin mirar el teclado. Hoy, esta habilidad no sirve para nada, porque en los celulares, sólo utilizan dos dedos los jóvenes y uno los adultos mayores.

La otra motricidad (gruesa) debemos desarrollarla, porque esta es la que tiene que ver con los músculos grandes. Es la que sirve para caminar derecho, saltar por encima de un obstáculo y no enredar sus pies y caer. La que nos ayuda con el equilibrio. 

A cualquier edad que se tenga, debemos trabajar intensamente el equilibrio del cuerpo. Retar nuestra mente para que haga varias cosas a la vez y simultáneamente estemos en posición de equilibrio inestable. Por ejemplo, alzamos los brazos y hacemos una sentadilla pero encima de la máquina, con los pies en la banda de seguridad y la barra estabilizadora detrás. La sensación es diferente al hacerla sobre la máquina o sobre el piso. Estar a unos treinta centímetros de altura reta nuestra mente, nos sentimos inseguros, la parte racional nos dice que no nos puede suceder nada, sin embargo… 

La mente controla las sensaciones y podemos equilibrar nuestro cuerpo, mantener la posición diez segundos, veinte segundos, las piernas empiezan a temblar, pero seguimos retándonos a que sí podemos hacerlo

Seguimos confrontando nuestras sensaciones contra nuestra mente racional: respiración profunda y pausada, abro la cama con una resistencia adecuada a mi fuerza y peso, pongo un balón bajo las piernas y mantengo la posición. Por estos días ¿no tiene una cama de estas?, hágalo en el piso, use un balón de alguno de los hijos. Ahora repita el ejercicio varias veces, cambie la pierna, siempre inspirando y exhalando con tranquilidad, teniendo conciencia de cada uno de los músculos de su cuerpo… mantenga diez segundos, veinte, la fuerza está en el abdomen y en las piernas, disfrute…

Las posibilidades que da una máquina son innumerables, trabajar en cualquiera de las partes de ella, al frente, con la barra estabilizadora, atrás con las dos barras que se desplazan o en la cama móvil y sus resistencias y sus bandas de ejercicios, o con la combinación de todas estas. Luego de la crisis actual, volverán a estar disponibles en el Estudio.

Prueben cómo está su equilibrio, su manejo de las sensaciones y el control y la conciencia de su cuerpo: ¡Rétense!

Y recuerden guardar la cuarentena, quedarse en casa, lavarse las manos frecuentemente…Juntos lo lograremos

Published by pilatescaribe

Systems engineer and finance specialist. My hobbies, besides exercising, are writing, reading, cooking and music.

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