Un blues para esta época

El viernes 20 de marzo de 2020 a las 18:00 se inició el toque de queda en la ciudad de Cartagena de Indias, para prevenir los contagios del COVID-19.

Al momento de escribir esto, llevamos catorce días en aislamiento preventivo y aunque la preocupación por la economía es muy grande (nuestro negocio se cerró y no tenemos ingresos para pagar las obligaciones que esas sí, no cerraron), sentimos que el deber nuestro como humanos es protegernos de algo que puede llegar a ser aterrador y amenazante para la especie. No sabremos los estragos que va a causar esto. Hoy, hay más de un millón de contagiados en el mundo: como si toda Cartagena de Indias estuviera con la enfermedad.

Sí, encontraremos la vacuna. Sí, recuperaremos la economía. Sí, vamos a mostrar lo mejor de nosotros de manera solidaria con lo que lo necesitan. Sí, la especie va a sobrevivir como lo ha hecho en múltiples ocasiones. No creo en los mensajes apocalípticos de que este virus, invisiblemente va a acabarnos. No creo tampoco que, si no salimos ya, a trabajar por la economía, todos sufriremos daños irreparables. Hay que seguir las recomendaciones de los epidemiólogos, sí. Lo mostraron en China, lo mostraron en Corea del Sur, ellos, los médicos, tienen razón, ¿los políticos y los economistas?, mmm, parcialmente.

Pero vamos a tener pérdidas cercanas. Amigos o familiares que sucumbieron a la pandemia y que no vamos a recuperar. Entonces, para aquellos a quienes nos afectó o afectará de manera directa, quiero recordar el poema de un inglés, nacionalizado estadounidense, W.H.Auden, que se llama “Funeral blues”:

Parad todos los relojes, cortad los teléfonos,
impedid, con un jugoso hueso, que el perro ladre,
callad los pianos y con un apagado tamborileo,
mostrad el ataúd, dejad que las plañideras se acerquen.

Que los aviones hagan círculos, gimoteando, sobre nosotros,
garabateando por el cielo el mensaje: Él ha muerto,
poned crespones en los cuellos blancos de las palomas,
dejad que los guardias de tráfico porten guantes de algodón negros.

Él fue mi Norte, mi Sur, mi Este y mi Oeste,
mi semana de trabajo y mi descanso dominical,
mi amanecer, mi medianoche, mi voz, mi canción;
pensaba que el amor duraría siempre: estaba equivocado.

No se desean ahora estrellas: apagadlas una a una;
olvidaos de la luna y desmantelad el sol;
lejos verted el océano y barred el bosque.
Pues ahora de ninguna manera pueden traer nada bueno.

Y recuerden guardar la cuarentena, quedarse en casa, lavarse las manos frecuentemente…Juntos lo lograremos

Published by pilatescaribe

Systems engineer and finance specialist, living in Cartagena de Indias. My hobbies, besides exercising, are writing, reading, cooking and music. Came to Cartagena due to a health condition and it was the right decision as condition almost disappeared.

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