¿Disciplina para la cuarentena?

Desde cuando yo fui al colegio (parece que hace cientos de años), los Hermanos Cristianos, gente con vocación de docentes puesto que fueron fundados por un educador, Juan Bautista de la Salle, nos inculcaban la disciplina. El colegio lo marca a uno y sigo siendo igual o más disciplinado que en ese entonces. Mire que uno oía que los profesores de esa época eran maltratadores, pero no estos. Al menos yo nunca lo experimenté. Pero en fin, lo que quiero es hablar de mi disciplina, no la de los estudiantes o demás. 

El día a día, de nosotros en la casa, bajo la cuarentena, empieza muy temprano, antes de las seis de la mañana. No por gusto o porque uno quiera, sino que a esa hora las dos gatas que tenemos empiezan a rondar la cama, pidiendo comida. Se distribuyen los papeles, ellas dos, yo creo que una manda a la otra. Una maulla al lado de la cama y la otra se sube y lo mira fijamente a la cara, hasta cuando uno se despierta. No se mueve, sólo mira. Y entonces hay que levantarse a darles el desayuno y luego, ellas se duermen. Tienen sitios muy particulares para acomodarse a dormir, como la foto, ella se llama Cosita, tiene dieciseis años y sí sabe para que es un mouse…

Ya una vez despierto, no se puede volver a dormir, por lo cual es necesario empezar a funcionar: Café, esa bebida maravillosa de Colombia, la cafeína, estimula mi cerebro, la dopamina liberada me hace ahora sí, estar alerta. El olor del café trae un montón de recuerdos de la casa de mis padres.

Veo un par de series viejas esas de la televisión que nos están pasando actualmente y a las 7:15AM empieza mi actividad física. Tengo la suerte de tener un espacio, aunque pequeño, suficiente para caminar, dándole vueltas y vueltas. Un kilómetro y medio dando vueltas, lo contabilizo con mi celular. Me lo meto en el bolsillo de la pantaloneta y cuenta pasos y distancia., unos doce minutos. Seguimos en una rutina de ejercicio dirigida por mi esposa, suerte mía también. Unos diez minutos de brazos, unos diez minutos de piernas, incluyendo sentadillas, unos diez minutos de abdominales y a estirar… Creo que el estiramiento es más duro que el ejercicio, porque le duelen a uno músculos raros, ¡cómo duele estirar los glúteos, se da uno cuenta de los tres músculos que componen esa parte!, se sienten todos, una vez que termina el estiramiento, sabe uno que no le va a molestar el dolor durante el día. Y llegamos a las 8:15AM. Más café. No tengo teletrabajo, soy uno de los pequeños empresarios que se van a ver muy afectados después de la cuarentena. 

Muy bien. No soy parásito, ayudo en las labores de la casa. Limpio pero trapear no porque eso es muy duro para la espalda y preparo cosas de tomar a mi esposa, porque algunos trabajos ella no me los deja hacer. 

Ahora o, puedo hacer como dice la canción del Gran Combo de Puerto Rico: «Yo me levanto por la mañana, me doy un baño y me perfumo, me como un buen desayuno y no hago má ná», o se reinventa uno, porque hay que estar encerrado y despierto durante catorce horas más. Paso a afeitarme la barba que sale más acá en Cartagena, me baño y me visto como si fuera a una reunión informal. 

Entonces me siento frente al computador a leer los periódicos y paso por El Universal de Cartagena, El País de España, El Tiempo y El Espectador de Bogotá, en todos leo noticias y columnistas y me documento para: 1. ver cómo vamos a hacer una vez que pase la cuarentena y tengamos que enfrentarnos a una economía diferente, 2. para poder escribir. Hablo con socios y amigos que están en otras partes, esto del Whatsapp o del Skype es una maravilla. Escribo para este blog, para otro privado que tengo con unos amigos, para un proyecto de libro. No me levanto del escritorio antes de las doce del mediodía, cuando decidimos quién hace el almuerzo, ella o yo y qué vamos a hacer de almuerzo, ayer, curry de pollo.

Por la tarde, oficios varios en la casa, reparar ese aparato que no sabemos ni siquiera desarmar, como la plancha, pero con la ayuda de Youtube, ya podemos y ¡qué bien! quedó funcionando y no sobraron piezas… Ya no vemos mucho los noticieros, porque son monotemáticos: coronavirus, que este señor murió, que esta señora salió de la clínica, que a los trabajadores de algún hospital no les pagan, que… más de lo mismo todos. 

Las tardes en Cartagena de Indias han estado calurosas, antier, cuarenta grados centígrados de sensación térmica y he descubierto una nueva posibilidad, algo que mis papás hacían con disciplina: siesta de media hora luego del almuerzo. Se levanta uno renovado. Listo para las actividades de la tarde. 

Vuelvo al computador, respondo correos, verifico todo el correo inclusive el spam, de pronto me han enviado ahí algo, no abro los correos desconocidos sin verificar quién los envía, etc. Y a leer el libro del cual les hablé, Galois, adolescente con problemas en el colegio. Lo único que le gustaba era la materia de geometría, dictada por el gran Vernier (hay un aparatico de medir cosas que se llama Nonio – Vernier), 

su padre, un poco decepcionado de Auguste, la madre le pide que hable con él, que se ajuicie…¿Suena conocido? 

Y en todo esto, llegan las siete de la noche, veamos una película, tomémonos un whisky y miremos la luna que por estos días ha estado acompañándonos desde lejos, grande, roja o amarilla. Y mañana será otro día.

Published by pilatescaribe

Systems engineer and finance specialist, living in Cartagena de Indias. My hobbies, besides exercising, are writing, reading, cooking and music. Came to Cartagena due to a health condition and it was the right decision as condition almost disappeared.

One thought on “¿Disciplina para la cuarentena?

  1. Las gatas funcionan no solo para despertar sino para acompañar definitivamente la excusa de la espalda no justifica la no trapeada je je y las rutinas de ejercicios son superbuenas afortunadamente las planchas son simples buena disciplina

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