¿Y qué del día después?

Hay una gran cantidad de pensadores que están tratando de adivinar cómo será la sociedad después del COVID-19, nadie pone la mano en el fuego por sus propias elucubraciones, pero eso sí, todos coinciden en que será la oportunidad para construir una nueva humanidad y un nuevo modelo económico. ¿Cuándo? en treinta o cuarenta años y si fallan, pues no pasa nada. Lo muy cierto de esta pandemia es que al menos ha puesto a muchos a pensar en el planeta. 

Dice el sociólogo y activista Jeremy Rifkin, que la economía basada en combustible fósil se acaba, pero que antes de que eso ocurra, afortunadamente los jóvenes han empezado una revolución planetaria, que lo que está pidiendo es la protección de la misma humanidad, porque se perciben en peligro y además reconocen necesario proteger a todas las otras especies. Y esto es muy positivo.

Y es que lo del cambio climático uno como que no lo termina de entender. Rifkin pone un hecho: «por cada grado de temperatura que aumenta por los gases de efecto invernadero, la atmósfera absorbe un siete por ciento más de precipitaciones (agua) que por el mismo calor, caen más rápidamente, provocando nevadas en invierno, inundaciones en primavera, sequías e incendios en verano y huracanes en otoño» 

¿Y eso cómo nos afectará en Cartagena de Indias? Eventualmente lo hará. Pero mientras el veinticinco por ciento de la población de la ciudad (250.000 personas), no tenga las tres comidas diarias, los problemas del planeta son secundarios (¡que no lo son!) y la pandemia lo que hizo fue agravarlos y agrandarlos, porque ahora, los que proveen a toda esta cantidad de gente, tienen que salir escondidos y pendientes de que no les vayan a poner un comparendo inútil, porque de todas formas no lo podrán pagar. Y cerraron Bazurto, a falta de mejores ideas, para gente común y corriente y sólo los mayoristas y los minoristas (intermediarios) pueden entrar a comprar mercado allí. No se necesita ser un genio en economía para saber que los precios van a subir más, en esta ciudad tan costosa para todos. 

Yo no llevo suficiente tiempo viviendo en Cartagena de Indias, pero estoy casi seguro que la temporada de lluvias el año pasado, empezó como a mediados o finales de marzo. Estamos en la tercera semana de mayo y nada de lluvias. En otras partes del país llueve a cántaros y hubo un derrumbe hoy en alguna carretera por la cantidad de agua: eso es probablemente una prueba de lo que Rifkin dice y de que vendrán nuevas pandemias a no ser que los millennials hagan algo extraordinario.

¿Cómo lograremos salir? 

Published by pilatescaribe

Systems engineer and finance specialist. My hobbies, besides exercising, are writing, reading, cooking and music.

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