¿Vida tranquila? A pensar se dijo.

Esta mañana he visto noticias de España, que dicen que los contagios están aumentando en las ciudades y algunas autoridades piden que se vuelva al confinamiento. Recomiendan a los catalanes no viajar a Madrid: las dos ciudades más importantes de España, sin conexiones presenciales: ¿aislacionismo? Es, guardadas las proporciones como si a los de Medellín no les permitieran ir a Bogotá, ¡Qué cosa tan difícil nos tocó! La economía cayendo, las manifestaciones en las principales ciudades de Colombia y muchos políticos tratando de sacar partido de la situación, pero sin proponer ninguna solución creativa que haga que este país provea suficiente sustento y futuro para las nuevas generaciones.

Particularmente tuvimos que cerrar el negocio, una pyme, pero que daba empleo a unas doce personas. No hubo manera de sobrevivir. Nos restringimos en gastos, para poder sobrevivir nosotros. Entonces nos acordamos de una pequeña casa de campo que la familia ha tenido desde hace bastantes años y nos devolvimos a ella, con la esperanza de que el 2021 sea mejor para reabrir nuestro negocio. Mientras tanto, para sobrevivir, debemos realizar tareas remotas fundadas en nuestras profesiones.

Pero lo bucólico le hace poner a uno los pies en la tierra, desde el punto de vista del equipamiento urbano. Afortunadamente, energía eléctrica ya no es un lujo, sino que es suministrada por alguna de las empresas. Agua a través de acueducto veredal, y lo primero que hicimos fue acostumbrarnos a ella, para no tener que estar comprando bolsas de agua más caras que la gasolina. Televisión, que renació en esta época, no hay problema: una antena, una suscripción y ya. Ahh… internet, porque si uno no tiene este servicio, pues no existe y lo que proveen los celulares es restringido. Ya hay conexiones satelitales que funcionan bastante bien, con un ligero retraso cuando se trata de conversaciones por WhatsApp y hace que uno recuerde la regla de urbanidad que dice que deje terminar al otro, antes de responder. Si hablan de manera simultánea, se pierde un poco de la conversación.

Mientras pensamos cómo vamos a rehacernos, contemplamos lo que trae la naturaleza: un ave, cuyo nombre no sé, llega a la copa del árbol. Tiene el tamaño de una gallina, pero con una cola mucho más elegante.

Un insecto, afortunadamente de sólo unos cinco centímetros de largo. La imagen de la izquierda es visto por encima y la de la derecha, de lado: absolutamente hermoso, pero podría aparecer en una película de ciencia ficción.

Las imágenes le recuerdan a uno lo bella que es la naturaleza y cuánto debemos protegerla. También le devuelven la fuerza para seguir pensando en ideas de cómo salir adelante ahora que toda la gente normal, media, estamos pasándola regular.

Published by pilatescaribe

Systems engineer and finance specialist. My hobbies, besides exercising, are writing, reading, cooking and music.

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