Rey de los cocteles o cócteles

El rey de los cocteles o cócteles como dicen los españoles que pronuncian raro un montón de palabras como chofer (del francés Chauffeur) y ellos dicen chófer, es el Dry martini. Uno sabe qué se toma, está seguro de las consecuencias, para bien o para mal y entonces lo aprecia y lo respeta. El día que con un amigo lo tomábamos él decía: «hoy me voy a morir, lo tengo claro». La receta es fácil: ginebra, vermouth blanco seco, hielo y aceitunas. No se vayan por esas variaciones de liche, apple ni con el de vodka que se toma el alcohólico de James Bond «…shaken, not stirred». No. El Dry martini, así con mayúscula sólo es uno, con ginebra y si uno lo logra conseguir vermouth Noily Prat, sólo como para alardear, mejor: porque esta es una marca francesa de la cual es dueña Martini & Rossi, pero suena bien eso de hacer dry martini con Noily Prat francés. Así que con martini blanco seco, de Martini & Rossi, sabe muy bien, no estoy muy seguro del Cinzano porque lo recuerdo un poco dulce, pero habría que probarlo.

Hay cuentos viejos sobre el dry como dijo una mujer, de quien no recuerdo el nombre: el primero me pone en el cielo, el segundo bajo la mesa, el tercero en las piernas del anfitrión. O la historia que Hemingway, el de «Adios a las armas», que lo tomaba en una proporción de dieciseis a uno. No dijeron si deiciseis martinis por uno de Noily Prat, porque el hombre dejó sus monumentales escritos huérfanos.

Ahh… y de las ginebras. Como le digo a una amiga que le gusta el vino regular: «también hay vinos buenos». Hay desde una ginebra producida por la Empresa de Licores de Santander, que no sólo ataca el buen gusto sino el nervio óptico y también subiendo de categoría existe la ginebra Larios, de España con marqués incorporado y todo, pero que no sabe tan bien, hasta las realmente buenas, con aromas de bayas de enebro y otras cosas deliciosas.

 Hay que probar de las buenas como seguramente lo hace la realeza inglesa, que si habla bien de la ginebra: cuentan que la reina madre, aunque no sé si la historia es cierta, Reina consorte del Reino Unido y de Irlanda y de sus Dominios de Ultramar y emperatriz consorte de la India: edddaa zipote título,  se clavaba una botella como dosis diaria y duró casi ciento dos años, no cirrosis, no cáncer, no alzheimer, no nada, sólo alcoholismo. Yo no quiero vivir tanto, aunque sea emperador de los dominios de ultramar. 

Al punto. De las que he logrado probar, Bombay, London N°1, Tanqueray Ten, Hendricks, Bulldog, Beefeater, mi preferida, por su color y aroma su botella y su sabor es la Bombay. Aunque casi la cambio por la London N°1, una ginebra azul bella, tranquila, pero que la derrotó el precio.

  • 3 onzas de ginebra – unos 90 ml
  • 15 ml de Martini blanco seco
  • 2 aceitunas en un palito, sin relleno, las aceitunas no el palito
  • 1 coctelera
  • Hielo picado
  • 1 buena copa de dry martiny

 Preparación:

  • Ponga la copa en el congelador para que tome esa nube de hielo
  • En la coctelera eche el hielo picado y vierta el martini
  • Bátalo (shake) intensamente y bote el residuo líquido, sólo interesa el perfume en el hielo
  • Incorpore la ginebra y vuelva a batir
  • Ponga las aceitunas, secas, sin líquido en la copa, si le echa el líquido de las aceitunas, el coctel se llama «sucio»: debería llamarse «horrible»
  • Ponga el coctel en la copa.

Yo no soy purista, lo prefiero servido con el hielo de la coctelera, pierde un poco de sabor al final, pero se mantiene frío más tiempo. Y para evitar la pérdida de sabor, pues uno toma más rápido y ya.  El dry martini no es para tomar solo, se toma en pareja y luego se van cabeza a cabeza hacia la cama.

Una vez conocí un personaje en México a quien también le gustaban los martinis. Él decía que tenía la receta perfecta: Toma una botella de ginebra llena, le saca una o dos onzas del líquido y lo reemplaza con vermouth dentro de la misma botella. Lo lleva al congelador y ya. Tiene martini preparado por varios días.

Había un bar en Bogotá al cual íbamos con mi esposa Adriana. Nos sentábamos en la barra a ver preparar los dry martinis. El barman, ponía la botella boca abajo en la coctelera, se iba a conversar con los amigos y al rato volvía. El resultado, casi un tercio de botella por coctel: Brutal.

Hay que disfrutar estas pequeñas cosas de la vida sin excesos, sólo por el placer y el apreciar estas bebidas que vienen de hace mucho tiempo, como la ginebra desde el siglo XVI y el Dry Martini del siglo XIX.

Published by SueñosFinales

Systems engineer and finance specialist. My hobbies, besides exercising, are writing, reading, cooking and music.

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