Pajaritos

Como dicen en muchas películas, no sé si por mandato de ley o por convicción: «Acá no se maltrataron animales». Y es que las aves son muy ágiles, pero frágiles. Pues esta es la historia de algunos:

De nacimiento son francamente feos, es más bonito el huevo que cuando sale del cascarón. Las plumas se están formando y tienen el armazón, la estructura únicamente y esas pelusas en la cabeza, horrorosas. Se ven como si no fueran a salir adelante, la mamá o el papá o ambos, los cuidan de cualquiera que trate de acercárseles. La foto la tomé y salí corriendo antes que el pájaro cuidador se me viniera encima con toda su furia. El nido está hecho dentro de un racimo de plátano. Mi conocimiento pajaril no me da para saber qué tipo de aves son las que están en el nido.

Hay otros que como dice la canción: «…viene volando un pájaro amarillo», sólo que estos vienen en bandadas, que he contado unos 40 animalitos de esos. Llegan a comer y bajan al suelo, donde se ven vulnerables aunque no tanto porque los perros lo han intentado y ya ni siquiera los persiguen. Luego suben a unas palmeras y comen las semillas que carga la planta. Vuelven a bajar y podría jurar que son conscientes del riesgo de comer en el piso y están vigilando cualquier movimiento que pueda parecer de un depredador.

Los hay un poco más atrevidos que se aventuran dentro de la casa cuando encuentran ventanas abiertas. He tenido la suerte y la velocidad para agarrar algunos antes que los perros o la gata y los hay bellísimos como este de cabeza azul y cuerpo de varios colores (amarillo, verde, rojo, azul y negro), que luego supe que se llama Tángara real. Lo que hago normalmente con ellos es ponerlos de inmediato a salvo en la rama de un árbol lejos del alcance de los perros y el pajarito en cuestión se demora un momento en darse cuenta qué le pasó, antes de salir volando de nuevo. 

También hay que tratan de entrar a la casa creyendo que está abierta alguna ventana y se golpean contra el vidrio. Entonces es necesario salir corriendo y adivinar rápidamente de donde provino el sonido para recoger el pajarito antes de que termine mal. Le pasó al mirlo, que se golpeó duro y tuve que tomarlo en las manos y acariciarle la cabeza, el cuello y abrirle un poco las alas, todo con mucho cuidado para no ir a aumentarles la lesión. Si ven el copete del pájaro, perdió unas plumas con el golpe. A este mirlo lo puse encima de la rama de un limón y como a los diez minutos reaccionó y voló. Vean esas garras con las que me tiene la mano.

A otros el golpe los deja de mal genio. Este que llamaremos cejiamarillo, porque no tengo ni idea de qué especie es, se golpeó y luego que lo salvé de la gata, estaba bravísimo, quería picarme las manos. Salió volando tan pronto como abrí la mano.

Es una sensación muy especial esa de tener un ser tan frágil en las manos, saber que hay que soltarlo lo más rápido posible y que uno quiere seguir mirándolo por todas partes. El pico es una pieza linda de su anatomía y los colores que reflejan las plumas son hermosos. No debo hacerle mucha presión, porque le hago daño pero sí la suficiente para que no se me escape y la gata lo cace. Me quedo pensando que tengo en mi mano un ser que no sabe lo que le está pasando preso por un gigante y debo preservar esa vida.

También de vez en cuando llegan unos pájaros de gran tamaño como el de la portada del post, en la copa del árbol: una guacharaca de cola roja que hace un ruido muy particular parecido al instrumento musical que acompaña los sones de nuestra costa caribe y de las sabanas del Cesar y Bolívar. Tiene el tamaño de una gallina, pesa casi un kilogramo y tiene una cola bastante larga. Contrario a las gallinas, vuela muy bien y se la pasa en pareja de árbol en árbol. Empiezan a cantar como a las cinco y media de la mañana, así que hay que acostumbrarse al sonido de ellas e ignorarlas para poder seguir durmiendo. Parece que se dejan domesticar fácilmente, pero afortunadamente por acá prohibieron esa práctica o aún cazarlas.

Hay algunos que no lo logran, como este colibrí, que luego del golpe cayó al piso y no pude hacer nada, fué tarde y el golpe muy duro para su pequeño cráneo. Perdimos un ave hermosa. La enterramos.

Published by SueñosFinales

Systems engineer and finance specialist. My hobbies, besides exercising, are writing, reading, cooking and music.

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