Casa de abuelos

Las casas de los abuelos tienen esos recuerdos de los cuales escriben, hacen canciones, relatan cuentos, etc. Así que esto no es algo diferente a poner en palabras lo que yo creo que sucedió en aquellos tiempos cuando la casa era la de mis abuelos.

Una construcción bastante grande. De hecho en Google Earth la he visto y el área del lote es de casi mil metros cuadrados. Tenía una puerta de la calle pequeña y uno entraba en un corredor hasta una segunda puerta por donde se llegaba a la casa propiamente.  Me imagino que esto de las dos puertas era muy elegante: los visitantes tocaban el timbre y la empleada salía a recibirlos a la calle, si eran importantes o estaba lloviendo, los dejaba en el zaguán hasta cuando la autorizaban a hacerlos seguir. No tenía garaje para vehículos, porque eso no era necesario y porque ninguno de los abuelos quiso manejar un carro.

Tenía un patio central y creo, porque en mi recuerdo no lo veo tan claro, que había una fuente en el centro del patio. Alrededor estaban las habitaciones a las que uno no entraba porque o eran las de los tíos o de algún otro que vivía allí. Atrás el comedor y la cocina separados, nada de eso de «concepto abierto» que dicen ahora. No sé mucho de la cocina de la casa, pero lo que sí tenían allí mismo era uno de esos hornos de leña grandes, donde cocinaban lo que a mi abuelo le gustaba: un animal de la familia del chigüiro o capibara pero más pequeño que le llaman guartinaja, en fin una rata grande… Pero cuando mi abuela la cocinaba en ese horno, toda la casa olía absolutamente delicioso y además ese era día de festividad, invitaban amigos músicos y tocaban canciones hasta mucho más tarde de cuando yo me quedaba dormido. Del horno de leña hacia atrás había un jardín interno con un quiosco central donde el abuelo se sentaba a tomar café y a fumar tabaco. Alrededor del jardín había otras habitaciones para trabajadores de la finca.

Uno de los eventos que hubo en la casa fue el matrimonio de la prima mayor quien se casó con un músico que cantaba y tocaba guitarra muy bien. La recepción de la boda fue por todo lo alto, con mucha gente invitada y sobretodo muchos músicos interpretando las canciones de moda. La única persona a la que no le gustó mucho la idea del matrimonio fue a mi abuela quien no cesaba de decir: «Mija, no se case con un músico, porque los músicos son unos perros»…

Luego mi abuelo se enfermó, que ya lo he relatado (ver «Alguna oda a la vida: a pesar de la pandemia») de un cáncer con una historia de viejos recios que se lo llevó en unas tres semanas. Durante este tiempo quizás debido a la enfermedad de él, mis abuelos se redujeron en el espacio de la casa a un apartamento que habían construído en un área de la casa. Y murió el abuelo y la abuela que ya quedó sola, vino a vivir con nosotros y de vez en cuando se paseaba por las otras casas de los hijos. Ella debía tener unos setenta y algo de años, ayudaba en la casa, conversaba de todo y me hacía claras huevo a punto de nieve y luego la yema con limón o aguardiente para saborizarlas. Ella jamás se enojó con nadie, excepto con un obrero que fue a hacer algún arreglo en la casa y mi abuela tenía unos pajaritos libres que tomaban agua y comían en unos platos en el jardín. Pues este señor pisó a uno de los pajaritos y tuvo que salir despavorido de la casa ante la «ira santa» de ella que no concebía este tipo de accidentes.

No tengo claro cuándo se vendió esa casa pero sí que la universidad del pueblo la tomó para su sede original administrativa hasta cuando ya no cupieron. Todavía pertenece a la universidad, pero la fachada se ve deteriorada, no supe cómo la reformarían por dentro y si la mantendrán bien o no, la construcción original de estilo arquitectónico indefinido debe ser de mediados del siglo XX.

Un abrazo para todos, en especial para aquellos que tienen buenos recuerdos de la casa de los abuelos.

Published by SueñosFinales

Systems engineer and finance specialist. My hobbies, besides exercising, are writing, reading, cooking and music.

2 thoughts on “Casa de abuelos

  1. Esas casas vienen con espanto propio que tienen subgran atractivo a diferencia de las.casas modernas que ni pulgas traen

    Lindos recuerdos

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