¿De dónde vienen?

Una de las características más sobresalientes de la especie humana es la curiosidad por saber de dónde provienen y cuál es el origen de las cosas. Esto ha permitido el avance de las ciencias como la física, las matemáticas y por supuesto de la medicina, que ahora en esta época ha producido esas vacunas para protegernos. Y para poder formalizar y que todos aceptemos los resultados de la curiosidad, nos inventamos el riguroso método científico.

Hay también situaciones de las cuales quisiéramos saber el origen ya fuera para no volver sobre lo mismo o para reafirmarnos en ello como por ejemplo cómo conocimos a nuestras parejas o a nuestras amistades. Ahora en navidad o año nuevo le llegan a uno bastantes documentos, videos, memes, etc, que dicen que lo mejor de la vida es la amistad así, en general. Son historias idílicas sobre el concepto de amistad. El otro día ví una que decía que a la amistad no le pasa el tiempo. Claro que sí le pasa el tiempo: ya las conversaciones no son iguales, ya los intereses son diferentes y los conocidos son distintos, ya hay menos cosas en común. Este hecho se ha profundizado mucho más desde que nos tuvimos que encerrar en época de COVID-19 y sus variantes. Y entonces los idealistas le reclaman sobre el concepto de amistad.

Esas historias nunca muestran ese lado oscuro que uno tiene de amigos que no quiso tener o gente a la que no quisiera haber conocido, como si eso fuera algo anormal. ¡Que va! es lo más normal del mundo: el horóscopo le dice a uno un día: «sal y consigue un nuevo amigo» y al siguiente día le sobra uno, pero el horóscopo no se lo dice.

Creo que se le atribuye a Lord Byron esa frase de «Cuanto más conozco a los hombres más quiero a mi perro»

Volviendo al tema: ¿debería uno, por la curiosidad, hacer un inventario de los sucesos que lo llevaron a tener ese amigo que ha estado en las buenas y en las malas (uno no tiene muchos) para compartir ese conocimiento con otros y así sepan valorar a aquellos como este? ¿De dónde vino esta persona, cómo llegó hasta mí, cómo empezamos a darnos cuenta de lo que tenemos en común, cómo nos soportamos los desaires, las rabietas y en fin lo que sucede en el día a día? Uno podría…

Porque no debería sucedernos como a esta piedra gigante que no se sabe cómo llegó allí, si sería a causa de una erupción volcánica o de una inundación de proporciones colosales y cómo se clavó en ese sitio y qué profundidad tiene o si será como un iceberg con la mayor parte hundida. Cómo las plantas se han pegado a su fortaleza y con mucho cuidado han ido propagándose en algo que no parece tener nada de alimento, pero retiene agua. Una amistad basada en lo utilitario.

Y poder a la edad madura, contemplar el panorama de algunos cítricos y plantas de bambú con la tranquilidad de haber conservado las amistades que valieron la pena y no aquellas que pensamos que no valían la pena. ¿Será así de fácil?

Recuerdo un poema famoso de Clarice Lispector, «Volar»:

No me muestren lo que esperan de mí

porque voy a seguir mi corazón!

No me hagan ser lo que no soy, no me inviten a ser igual,

porque sinceramente soy diferente!

No sé amar por la mitad, no sé vivir de mentira,

no sé volar con los pies en la tierra.

Soy siempre yo misma,

pero con seguridad no seré la misma para siempre

Published by SueñosFinales

Systems engineer and finance specialist. My hobbies are writing, reading, cooking and music.

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