¿Homenaje a las mamás?


Ahora que se aproxima el día de las madres, con todo lo comercial y todo lo afectivo que significa, decidí llamar la atención sobre los homenajes inmerecidos, en el sentido literal de la palabra que les han hecho a las madres.

Yo recuerdo a mi madre como una mujer de un pragmatismo brutal. En los años cincuenta en Colombia era la llamada época de la «Violencia» (con mayúscula) de los partidos políticos, mi padre quien era liberal iba y venía de su trabajo acompañado por mi madre que lo traía para el almuerzo y para regresar a la casa. Decían los tíos (ella no lo desmentía) que como mamá era del partido de gobierno, ella siempre podía llevar un revólver en la cartera por si acaso para cuidar a mi papá y creo que por eso yo estoy vivo. Ese talante se manifestó en nuestra crianza por lo cual cada uno debía ser responsable de sus actos, siempre con un cariño y con una lealtad que a uno mentir en el colegio le producía un efecto negativo porque ella, independientemente de lo que se dijera estaba con uno de manera incondicional. Si uno mentía, era ella la que lo hacía… Otro día hablaré de las anécdotas de mi madre.

Ahora bien, a las madres les han compuesto una gran cantidad de canciones y de poemas digo acá que muchos (¿la mayoría?) son horrorosos, tristes y nostálgicos que casi le hacen desear a uno no haberla tenido. Parece como si los poetas sólo las recordaran cuando ellas mueren. En muchos escritos la retratan como un ideal que no es, porque si algo tienen las madres es aquello de ponerlo a uno con los pies en la tierra con toda la dulzura de que son capaces.

Muchos autores gastaron energía escribiendo poemas y canciones a las madres cuando hubieran podido dedicarla a la escritura de poemas como los de Wisława Szymborska, muy actual a propósito de la invasión a Ucrania:


«Después de cada guerra
alguien tiene que limpiar.
No se van a ordenar solas las cosas,
digo yo.
Alguien debe echar los escombros
a la cuneta
para que puedan pasar
los carros llenos de cadáveres.
Alguien debe meterse
entre el barro, las cenizas,
los muelles de los sofás,
las astillas de cristal
y los trapos sangrientos.»


El imaginario colectivo acepta los poemas de madres no sé si por ese sentimiento que dice que uno debió hacer más para consentir a sus padres o algo así. Lo cierto es que uno busca en Google «poemas madre» y salen más de veintiseis millones de entradas, así que si es posible hacerlos y publicarlos a lo mejor uno se llene de «likes».


Muchos de los poemas agradecen el sufrimiento y el sacrificio por el hijo pero nadie o muy pocos se ofrecen cuidarla en su vejez, será por lo difícil que es cuidar de un viejo. Quieren que siga ahí viva, que no envejezca ni muera para que los apoye: están para sufrir. Por otro lado las demás mujeres no saben amar como la madre y las madres son como una tía abuela de mi hijo que decía: «Yo soy una suegra ideal, odio a mis yernos y mis yernos me odian a mí». Lo que no se sabe es si esas mujeres a las que se estigmatizan en las canciones al convertirse en madres mejoran o no.


Pero veamos algunas de las canciones o poemas que sugiere Google al buscar:
De Flor Pucarina, la Faraona del cantar huanca:
Madre querida
«Que muchos Años
siempre me acompañes
para tenerte por tu sacrificio»
Que se siga sacrificando para que el o la hija estén bien. De Carmen Alicia Lara, venezolana:
Cabellos Blancos
«Sus ojos tristes
Ay me miraban
Cuando partía del dulce hogar
Barrio querido
Barrio del alma
Cuida a mi madre, que volveré»
Ni idea si regresó, pero esperemos que alguien la cuidara. De Antonio Machín, cubano:
Madrecita
«Aunque amores yo tenga en la vida
Que me llenen de felicidad
Como el tuyo jamás, madre mía
Como el tuyo no habré de encontrar»
No sabemos si el autor o Antonio tenían el complejo de Edipo. De Leo Dan, argentino, mejor realizador de cine que cantante y compositor:
A la sombra de mi madre
«Yo le pido a dios rezando
Que mi mamá no se muera
Que viva dentro mi rancho
Como estampita si quiera»
«No comments» y por último del Johnny Albino y su trío San Juan:
Cariño verdad
«Anda y vete de mi vera
Si te quieres comparar
Con aquella vieja santa
Que está ciega de llorar»
Volvemos a aquello del complejo de Edipo y ese desprecio por la mujer que nos dice que no es cariño verdad y yo digo que el de mi madre sí lo es y tendrá que esperar a tener hijos para que alguien la aprecie.


No debe haber un recuento de estos poemas y canciones sin mencionar que merece puesto aparte: «Pieza en forma de tango» de Les Luthiers, con una música impecable y una ironía perfecta, como todo lo de ellos:
«¿Porqué te fuiste mamá?
poca ropa me lavabas
¿Porqué te fuiste mamita?
Raras veces te pegaba

Si no me pasas más guita
me voy a vivir con papá»

A apreciar a sus madres y padres, sobretodo mientras viven.

Published by SueñosFinales

Systems engineer and finance specialist. My hobbies are writing, reading, cooking and music.

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