Cosas que me llamaron la atención

Esta última semana he estado leyendo varias cosas. Un libro bien hecho de una de mis escritoras favoritas, Rosa Montero (española) que se llama «El peligro de estar cuerda», donde defiende la idea de que la creatividad va muy cercana a la inestabilidad mental y de que muchos de los artistas necesitan algún tipo de estimulante para mejorar sus momentos creativos. El libro no es una invitación para vivir borracho o drogado para que se le desarrolle la creatividad. Dice que muchos de los artistas y más los escritores son proclives a esta transgresión.
En alguno de los párrafos Montero menciona a otro escritor Javier Barreiro, quien tiene un libro que creo vale la pena leer: «Alcohol y literatura». En el blog de Barreiro aparece, acerca del libro algo que él llama Introito sobre el papel del alcohol en muchos de los escritores y escritoras famosos. Claro, hay muchos que uno conoce por su gusto por el alcohol como Hemingway de quien se dice que era capaz de tomarse dieciséis daiquiris en una noche que pueden equivaler en cantidad de alcohol a una botella de whisky y la variante del martini que lleva su nombre es brutal: quince o dieciséis partes de ginebra por una de vermouth blanco seco.
Hombres y mujeres artistas han usado el alcohol para sus creaciones y me llamó la atención lo que dice Barreiro acerca de la aceptación social del ebrio. Aquellos a los que nos gusta el alcohol somos vistos muchas veces (¿de manera hipócrita?) despectivamente y entonces sugiero recordar grandes personajes beodos como Sócrates, Goethe, Steinbeck, Poe, Duras, F.Sagan, Rulfo, Neruda y muchos otros. Por ahora concuerdo con lo que dice Heineken en la Fórmula 1: «Si vas a manejar, nunca tomes» y ya.


Yo no soy un escritor, estoy en la vía de querer ser un blogguero que cuenta crónicas, entonces el proceso creativo de escribir un libro no es de mi especialidad, aún. Lo que sí sé es que tratar de escribir aunque sea esta crónica, requiere esfuerzo y dedicación (algo así como lo que dicen de 5% inspiración y 95% de transpiración) y a veces, sí, antes de publicar un artículo lo reviso minuciosamente con un whisky.
Pero ¿será cierto esto que plantea Montero sobre los escritores y en general los artistas quienes requieren de estimulantes, más que en cualquier otra profesión?
Aventurar juicios acerca de la irresponsabilidad de los artistas o sobre su vivir por encima de las cosas mundanas es por decir lo menos, una estulticia. Los escritores como Rosa Montero, son profesionales en ello y han estudiado como en cualquier otra profesión y también lo hacen para vivir de ello. Algunos mejor que otros como J.K.Rowling quien con sus libros dicen que ha amasado una fortuna mayor que la de la reina Isabel II.
Obviamente el libro es ficción y no lleva un método científico con el cual se pueda corroborar la afirmación, sin embargo los ejemplos son contundentes y múltiples. Lo que también cuenta es aquello del embrutecimiento por la cantidad de alcohol ingerido y de uno que otro premio nobel de literatura que la embarraron antes o durante la ceremonia. Muchos dirán que cualquier sustancia en exceso puede ser letal, pero es que alcohol es alcohol.
Lo que me recuerda que dentro de los escritores que se ayudaban con el alcohol en su proceso artístico, había unos que tomaban algo llamado absenta o absinthe o ajenjo. Nunca la he probado y lo que he leído es que contiene una alta graduación alcohólica entre el 55% y el 80%. Parecido a este licor es el Chartreuse verde, lo producen unos sacrificados monjes cartujos en Isère, Francia con un módico 55% de contenido de alcohol por volumen es decir más de la mitad de la botella es alcohol etílico. Ahora, quien haya probado este licor se vuelve adicto a él: tiene un sabor suave, hierbas, dulce, exquisito, pasa por el paladar hacia las fosas nasales y se percibe el aroma. Uno puede tener la excusa de decir que va a escribir y compra (en Colombia es difícil conseguirlo porque los impuestos arancelarios sobre los licores dependen del grado de alcohol del mismo) y lo mantiene alejado de todo aquel a quien le pueda gustar y aunque no escriba se lo beba.
Mi recomendación no es hacia aquello de la moderación con el alcohol ni mucho menos, sino a leer los autores que mencioné, Rosa Montero tiene uno impactante con muy buen título: «La ridícula idea de no volver a verte» sobre madame Curie y sobre el esposo de Rosa en una narración intimista. El de Barreiro no lo he leído pero espero conseguirlo y hacerlo porque suena bastante interesante.

Published by SueñosFinales

Systems engineer and finance specialist. My hobbies are writing, reading, cooking and music.

5 thoughts on “Cosas que me llamaron la atención

  1. salud y muchas mas crónicas saludables con unos buenos amigos y un buen trago

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  2. Las metodologías del escritor (que algunos llaman “poéticas”) son muy variadas y en ocasiones llegan a ser bastante esotéricas.

    Una persona una vez me dijo que escribía según la técnica de los Shamanes; es decir, se tomaba todo el Licor que encontraba y cuando su voluntad ya no era suya dejaba que los “espíritus” usarán su cuerpo para escribir.

    Me dijo que luego revisaba lo que había escrito y 1 de cada 10 cosas era bastante buena.

    No sabría que decir al respecto.

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