¿Pasaron de moda los cursos de cocina?

Empecé a estudiar música simultáneamente con mi carrera de ingeniería. Lo único que yo quería era leer un pentagrama y poder tocar bien algo en un instrumento como la guitarra en calidad de aficionado sin competir con ninguno de los artistas del momento, ni mucho menos. Dentro de las materias electivas de mi carrera de ingeniería había tomado una clase de apreciación musical que me abrió la mente para decidirme a entrar a algo un poco más intensivo en este arte.
Me matriculé en una academia y el aprendizaje musical iba bastante bien y ya hasta podía tocar uno que otro estudio para guitarra sin equivocarme mucho. A alguien en la academia, probablemente al rector o al director académico, le dio porque el plan de estudios que ellos impartían debía modificarse y formar mejor a músicos profesionales que salieran al mercado a ganarse la vida con este arte. Ahh qué horror fue esto para mí porque mi afición a la música se convirtió en una dedicación del mismo nivel de la ingeniería, estudiando para las clases, los parciales, los recitales frente a otros profesores y tuve que decidirme si la música o la ingeniería y ganó esta última. No he pensado mucho si debo arrepentirme de esa decisión pero en fin luego de muchos años acá sigo con la disciplina de la universidad y la ingeniería. ¿Hubiera podido ser más feliz en algo que realmente quería? no lo sabré nunca.


Menciono esta experiencia porque hace años estuvieron de moda los cursos de cocina para aficionados. El chef Segundo Cabezas de origen humilde, nacido en una población del sur de Colombia: Barbacoas, quien en el año 1953 estudió con esfuerzo y recursos propios (ahorró como maestro de construcción) en Le Cordon bleu tuvo un programa de televisión y un libro «Cocine de primera con Segundo», dictaba algunas clases particulares a quien podía pagárselas. Llegó luego el canal El Gourmet que para ese tiempo vino con un esquema novedoso que incluía una página web y nos inculcó el gusto por cocinar. Allí presentaban varios chefs argentinos pero también algunos peruanos. Recuerdo a Dolly Irigoyen extraordinaria cocinera ella y a un tipo Francis Mallman que no me gustó nunca porque me parecía que era muy descuidado en su elaboración de platos y presentación aunque parece que tiene mucho éxito en su país. Siempre se me antojó curioso que en ese canal en la medida que los presentadores empezaban a bajar su rating como que los sacaban de Buenos Aires y los llevaban a presentar la cocina típica de la Patagonia con un viento y un frío espantosos y les daban una pequeña estufa que tenían que llevar además de los ingredientes. Eso les pasó a Dolly y a Mallman y en los programas actuales el proceso va con los hermanos Petersen… de pronto es pura imaginación mía.

Proliferaron las escuelas en Colombia sobretodo aquellas que venían de Argentina como la del Gato Dumas. Los chefs acá como en muchas partes del mundo, se volvieron las estrellas del jet set y entonces ya no se presentaban esos cocineros gordos como Luis Mokoroa que tiene un programa de cocina tradicional vasca y unas patillas monumentales, canoso, muy simpático él cuando uno le entiende el español que habla sino que son personas delgadas, bien vestidas, con aspecto de pasar más horas en el gimnasio o en la peluquería o metiéndose botox que en la cocina pero sobretodo son gente detestable que dirigen los programas concurso y se dedican a presionar e insultar a los concursantes quienes se aguantan todo a ver si logran ganar el premio mayor del realitiy. Pero creo que ni siquiera eso les está funcionando y ahora llevan al concurso de recetas a celebridades de la farándula decadente de cada país (no recuerdo quién los denominaba farsándula): deportistas, actores y actrices, youtubers, humoristas en busca de rating y chefs que los juzgan o los gritan o los insultan y creen los productores que nos gusta la cultura del maltrato del jefe o del acoso o piensan que hay que sufrir para ser alguien en la vida: ¡Qué va! ¡Qué farsa!.

Sea esta la oportunidad de rendir mi sentido homenaje a mi chef-profesor, Ramón Cueto, quien murió prematuramente hace poco y me enseñó el respeto por los procesos de la cocina y la gente en ella, el respeto a las personas a quienes se sirve, el respeto a los ingredientes, el respeto a los utensilios sobretodo a los propios cuchillos y por amar esto de la cocina y la investigación de las raíces de uno para plasmar ese conocimiento y sabores en lo que uno presenta a quien viene a su mesa a comer: Muchas gracias por todo eso que hizo de mí alguien mejor.

Published by SueñosFinales

Systems engineer and finance specialist. My hobbies are writing, reading, cooking and music.

4 thoughts on “¿Pasaron de moda los cursos de cocina?

  1. Magnífico y ameno relato de un tema siempre vigente y agradable, pero mejor aún, el valor del respeto que resalta.

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  2. Mi querido Sergiño estoy de acuerdo con sus comentarios de los programas de cocina concurso son detestables in mamables ,

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