Uno como que se va desvaneciendo

El otro día se metió a la casa una serpiente coral. Debió tener unos cuarenta o cincuenta centímetros de larga y el grosor de un dedo meñique. Esas las reconoce uno porque tienen franjas rojas, negras, amarillas y no sé qué otros colores se percibirían si uno logra acercárseles. No es fácil saber si es una de las que llaman falsa coral o una de verdad: hay que verles de cerca la forma de los ojitos… Pero en fin, lo maravilloso del animalito es precísamente esa gama de colores que desde lejos tienen formas de franjas pero cuando uno las ve de cerca no hay una división precisa entre ellos y las franjas se difuminan y no se percibe dónde es la frontera de cada franja.
Se me antojó que esas formas deben ser parecidas a los fractales, que componen unos dibujos increíbles y curiosamente se forman de una manera relativamente fácil (con la ayuda de alguna aplicación y un computador) con unas funciones que los matemáticos y los de computación llaman recursivas y no vale la pena explicarlas, si en el tío Google buscan fractales se encuentran una cantidad de dibujos inclusive de animales: traten «gato fractal ojos azules» y encontrarán algo parecido a mi gato Memo que sí es real:


El descubridor de estos patrones un judío Benoit Mandelbrot decía: «Las nubes no son esferas, las montañas no son conos, las costas no son círculos y la corteza de los árboles no es lisa, ni los rayos viajan en línea recta». Entonces pareciese que vivimos entre fractales porque es muy difícil distinguir las fronteras exactas de las cosas aunque las toquemos. De hecho alguna vez habremos visto fotografías de muy alta resolución (8K) o de cosas en microscopios electrónicos y son totalmente diferentes a como las percibe el ojo desnudo aunque no sé si eso se ajusta al concepto de fractal, porque una cosa es el reflejo de la luz y otra la construcción de un patrón, pero me estoy desviando del título…


La mariposa repite formas dentro de su estructura, construye esas líneas en las alas y finalmente sale esa linea irregular café que divide el cuerpo de ella en dos, la parte de adelante es un ala delta y las cuatro alas posteriores le sirven de timón e impulsores: hermoso. Cuando uno amplía la fotografía llega hasta un punto donde la resolución de la cámara ya no es tan buena y entonces todo se vuelve borroso y vuelvo al punto donde comencé, uno como ser humano que vive, habla, lee y escribe y hace otras tareas más prosaicas a través de su existencia: ha devenido. Pero en ese transcurrir como en los fractales se repite y se desvanece. Al menos es lo que yo siento: hasta cierta edad, podía con todo sin esfuerzo pero más tarde las iteraciones se volvieron más lentas y dificultosas por lo que la adaptación a nuevas situaciones aumenta en complejidad y a veces se raya en la intolerancia con lo cual uno comienza inexorablemente a atenuarse hasta el punto que con suerte sólo algunos de sus descendientes directos lo recordarán, sin juzgar si esto es bueno o malo…

El proceso podría ser como el de la orquídea del comienzo. Cuando aparece el capullo comienza a abrir y sale este portento de flor con esos colores blanco, rojo, café y morado indistinguibles en su composición y que la hacen bella como a la serpiente coral o a los fractales, luego languidece y muere en un lapso larguísimo de ochenta y seis mil cuatrocientos segundos y algunos la recordamos en fotografías.

Published by SueñosFinales

Systems engineer and finance specialist. My hobbies are writing, reading, cooking and music.

2 thoughts on “Uno como que se va desvaneciendo

  1. Sergio, buen relato. A un amigo alemán que tiene una finca en Carmen de Apicalá le pasó una experiencia parecida con una linda culebra que se encontró durmiendo en la sala de suc asa. Le pareció chévere mostrarsela a Elsa —su esposa y compañera mía del Andino—. Decidieron, ¿por qué no?, hacer una selfie con la extraña visitante. Cuándo Uli, el alemán de marras decidió devolverla al jardín, con la gran agilidad que caracteriza a estos reptiles, se volteó, antes de volar por los aires, y le dio una cariñosa picada en su dedo índice de la mano derecha. Unos minutos más tarde empezó a marearse y perder la conciencia, lograron llevarlo al pueblo y con fortuna para él y sus amigos que tanto lo queremos, en forma rápida le aplicaron un suero antiofídico que lo salvó. Duró seis semanas en recuperarse, 5 de ellas en la UCI del hospital de Girardot; hasta el último día con amenaza de perder los dedos o la mano completa. No sucedió.

    …Ahhh, la culebrita no era una simpática coral que maneja fractalmente sus colores; sólo una simple talla X, un tris venenosa.

    Un abrazo

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    1. Chonto, es cierto, esos animales son muy lindos pero muy peligrosos, estas corales por acá igual de venenosas, yo les tengo mucho respeto. Recuerdo que esas talla X eran de las serpientes que a uno le enseñaban en el colegio que no se les acercara por lo terriblemente venenosas. Una gran suerte la de Uli que encontró antiofídico en un sitio como Carmen de Apicalá… Un abrazo

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