¿Desastres en ingeniería?

Parece ser, lo decía mi profesor de gerencia de proyectos, que la ópera de Sydney fue un desastre de ingeniería en cuanto a que el presupuesto original de unos quince millones de dólares australianos pasó a más de quinientos millones al final (a precios de hoy) y que el tiempo propuesto de tres años empezó en 1959 y terminó en 1973. Ahora, tomadas las cosas en perspectiva, representa la ciudad, todo el mundo sabe qué es esa construcción y al menos yo quisiera visitarlo alguna vez, a lo mejor no es un desastre.


Será que no entendemos la exégesis de las cosas: es posible que nuestros gobernantes se propusieran con la construcción del metro de Bogotá generar empleo para las firmas nacionales y llamar la atención sobre nuestro país a las internacionales, porque dicho proyecto comenzó en 1940 y yo recuerdo haber participado en otra licitación para construirlo en 1978 creo. A este momento de 2022 cuando llevamos un tiempo de obra ya hay varios huecos gigantescos que dicen va a ser el metro de Bogotá y en la rendición de cuentas del gobierno local dijeron que hicieron quince reuniones y el proyecto se presentó en el Congreso Nacional de Infraestructura…


Y sucede en todos los ámbitos, ahora está de moda la central hidroeléctrica de Hidroituango (hasta el mismo presidente, que no es ingeniero, salió a advertir que antes de iniciar la operación de la misma había que evacuar a los habitantes cercanos río abajo) una vez me invitó un compañero de la universidad a visitar una de estas obras monumentales, aunque no tan grande y estuve en el cuarto de máquinas con sus turbinas modestas pero cuando salimos lo mejor fue ver un tablero de control donde se advertía claramente debajo de un botón rojo: «FAVOL NO PUJAL EL PULSADOL» (Sic). No sé cómo serían las instrucciones de quien hizo el tablero o si la advertencia fue producto de alguien con un humor trascendental quien copió literalmente el texto del letrero que le dijo uno de los orientales constructores de la represa.

La experiencia en proyectos le muestra a uno algunas señales tempranas sobre cómo va a ser su comportamiento futuro y si los indicadores se van cumplir o no. Mi buen amigo Juan (q. e. p. d.) dirigió una construcción de software grande para alguna empresa contaba que al primer curso de capacitación dictado para unos quince participantes llegaron personas diferentes cada día durante los ¡diez días del curso! y no valieron las quejas interpuestas ante la dirección de la empresa. Finalmente logró salir adelante con esta construcción pero sufrió bastante y no sé cómo quedaron las finanzas del proyecto, en fin, así son las cosas. Y es que todos sabemos que la capacitación en nuevas funciones o procesos es importantísima y las instrucciones deben ser absolutamente claras e inequívocas a riesgo de que le pase lo que a mi amiga Claudia cuando nos pidió indicaciones por teléfono sobre cómo conectar el polo a tierra de una lavadora nueva que compró, juzguen ustedes el resultado:

Published by SueñosFinales

Systems engineer and finance specialist. My hobbies are writing, reading, cooking and music.

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